Parte 6 de 6, leer 5 parte.
Resbalé por accidente, y por falta de descanso, en el último escalón de la escalera del edificio. Los elevadores no funcionaban por alguna extraña razón y obsesionado con esos rizos dorados y sucios decidí subir junto con ella en vez de esperarla. De haber sabido lo que esos rizos tenían preparado para mi, seguramente los hubiera esperado a que bajaran. Al detenerme, no sabía donde era arriba o abajo, no sentía nada y antes de cerrar los ojos la vi: roja como siempre, aunque nunca supe a que sabía mi propia sangre.
Llegué a la oficina y prendí la cafetera. Tomé los papeles y entre ellos cayó una foto que contenía un rostro hermoso, unos ojos profundos y llenos de dolor; por un instante sentí que me miraban y me pedían a gritos ayuda… al mismo tiempo que sentía me entendían.
Separé su expediente del resto, hice los análisis y corrí las pruebas de perfiles para buscar al mejor candidato para ingresar a la academia; pero la verdad, no podía dejar de pensar en ella y sabía que era la candidata ideal, no solo para ingresar sino para hacerme compañía en vida y en muerte.
Comenzó a llover cerca de las 11 de la mañana, sin aire y con el cielo gris en todas direcciones hasta el infinito, parecía que nunca jamás dejaría de llover. Me puse la boina y la gabardina, guardé los archivos bajo la gabardina y el de ella en la espalda, me subí el cuello y salí hacia la oficina de recursos humanos. Aproximadamente son 2 kilómetros entre mi oficina y el otro edificio, caminar bajo la lluvia era hipnotizante tanto por el ruido de las gotas al golpear contra el piso como contra mi boina y mi gabardina; juraría que tenían un ritmo peculiar.
Finalmente llegué y entregué los expedientes.
¿Son todos?
¿Ve alguno más?
Disculpe, solo pregunto porque me habían comentado que serían 30 y aquí solo hay 29.
Uhm, quizá olvidé alguno por accidente, ya sabe; revisar 30 expedientes en 3 horas no es sencillo. ¿Podría enviar a alguien a recogerlo?, tengo que salir.
Claro
Gracias, hasta luego
Hasta luego
Nuevamente salí a la lluvia, esta vez no caminé tanto bajo la lluvia pues un jeep que pasaba por ahí me recogió y me llevó hasta mi auto. Hubo un silencio hermoso durante el corto viaje, arrullador.
Eh! ya llegamos a su auto, le vendría bien descansar un poco más, ¿no cree?
Ahm… si, parece que si, muchas gracias por el aventón, vaya con cuidado.
Mientras el jeep se alejaba me caminé hacia un pequeño cobertizo para refugiarme de la lluvia y prender un cigarrillo, sería el último hasta terminar con el juguete del día, necesitaba estar tranquilo y concentrado. Mientras consumía mi tabaco repasé el plan, buscarla en su trabajo actual, convencerla de que tenía que hacer una prueba de campo y llevarla al parque de todos mis recuerdos, mandarla por la ruta larga hacia la cima y esperarla en la cima para sedarla. Bajar por el otro lado y conducir hasta la casa.
Llegué al edificio donde trabajaba, me apresuré a buscar donde estacionar el auto y me cambié de ropa. Bajé y corrí hacia el edificio, compré un par de cafés y justo cuando estaba por llamar al elevador una dulce voz me detuvo, –están fuera de servicio, hay que tomar la ruta larga.
Di la vuelta y la vi, casi tan perfecta como había imaginado sería en persona. Le sonreí y ofrecí el café mientras nos encaminábamos juntos hacia la escalera, al terminar de subir el primer piso me presenté formalmente y ella casi tira el café al saber quien era yo.
No lo puedo creer, hace más de un mes que envié mi solicitud y creí nunca me llamarían, pero tenerlo aquí presente es totalmente increíble.
Gracias, solamente necesito que realices una prueba de campo para fines estadísticos internos y al terminar te daré el resto de detalles.
Por supuesto!. Vayamos a mi oficina para tomar mis cosas.
Vamos pues.
Continuamos subiendo y platicando, sentí por un segundo que después de todo quizá si me entendería e incluso participaría de mi mísera vida. Me sumergí tanto dentro de la charla que justo en el último escalón, tomé mi último aliento.