Una escalera

¿Y qué si sueñas con mirar desde arriba y sonreír por haber llegado tan alto?

Sentarte en la cima, dejar tus pies colgando desde lo alto, sentirte libre y satisfecho de haberlo logrado. En ese instante, todo habrá valido la pena; el llanto, el sudor, la sangre, los golpes… todo habrá valido la pena.

Todo el mundo, en el mundo que conozco, le llama ciclos a las etapas de su vida. Generalmente se refieren a la conclusión de esas etapas como cerrar el ciclo. Para mi es volver al inicio, el punto vecino donde inicia el círculo es donde termina; dar marcha atrás sería abrir el ciclo nuevamente, y empezar de nuevo sería no haber aprendido nada.

A través de todas las cosas que he vivido, pocas veces he aprendido algo que me ayude a crecer. Eso de crecer nunca ha sido lo mío, siempre he sentido que dejo demasiadas cosas que bien me servirían en un futuro. La mayoría de las veces suelo cargar con todo “por si acaso”, y por si acaso, creo que es tiempo de dejar ir todo lo que solo me hace pesado un camino que de por si es bastante dificil.

En estas últimas semanas he dejado tantas cosas y he aprendido tantas más, que no siento ganas ni necesidad de seguir cargando cosas inútiles. He vuelto a soñar mientras duermo, ergo, ya duermo.

De esos sueños, los últimos 3 ó 4 han sido bastante raros. No se como, pero he soñado con gente que en mi vida he visto, con lugares en los que nunca he estado y con gente que físicamente nuna he compartido una risa o un café, pa no variar. Incluso he soñado que me desprecian y bu no se sintió bien :(

También he soñado aromas, no se como, pero recuerdo que en un sueño percibí aromas.

Y así muchas cosas más que han pasado, y se que otras más faltan por suceder. Es por eso que hasta hoy he terminado un peldaño de mi propia escalera.

Hasta otra ocasión!


Rate't Hate itLike it Show Posts Comments or Add a Comment

La ultima gota

Parte 6 de 6, leer 5 parte.

Resbalé por accidente, y por falta de descanso, en el último escalón de la escalera del edificio. Los elevadores no funcionaban por alguna extraña razón y obsesionado con esos rizos dorados y sucios decidí subir junto con ella en vez de esperarla. De haber sabido lo que esos rizos tenían preparado para mi, seguramente los hubiera esperado a que bajaran. Al detenerme, no sabía donde era arriba o abajo, no sentía nada y antes de cerrar los ojos la vi: roja como siempre, aunque nunca supe a que sabía mi propia sangre.

Llegué a la oficina y prendí la cafetera. Tomé los papeles y entre ellos cayó una foto que contenía un rostro hermoso, unos ojos profundos y llenos de dolor; por un instante sentí que me miraban y me pedían a gritos ayuda… al mismo tiempo que sentía me entendían.

Separé su expediente del resto, hice los análisis y corrí las pruebas de perfiles para buscar al mejor candidato para ingresar a la academia; pero la verdad, no podía dejar de pensar en ella y sabía que era la candidata ideal, no solo para ingresar sino para hacerme compañía en vida y en muerte.

Comenzó a llover cerca de las 11 de la mañana, sin aire y con el cielo gris en todas direcciones hasta el infinito, parecía que nunca jamás dejaría de llover. Me puse la boina y la gabardina, guardé los archivos bajo la gabardina y el de ella en la espalda, me subí el cuello y salí hacia la oficina de recursos humanos. Aproximadamente son 2 kilómetros entre mi oficina y el otro edificio, caminar bajo la lluvia era hipnotizante tanto por el ruido de las gotas al golpear contra el piso como contra mi boina y mi gabardina; juraría que tenían un ritmo peculiar.

Finalmente llegué y entregué los expedientes.

¿Son todos?

¿Ve alguno más?

Disculpe, solo pregunto porque me habían comentado que serían 30 y aquí solo hay 29.

Uhm, quizá olvidé alguno por accidente, ya sabe; revisar 30 expedientes en 3 horas no es sencillo. ¿Podría enviar a alguien a recogerlo?, tengo que salir.

Claro

Gracias, hasta luego

Hasta luego

Nuevamente salí a la lluvia, esta vez no caminé tanto bajo la lluvia pues un jeep que pasaba por ahí me recogió y me llevó hasta mi auto. Hubo un silencio hermoso durante el corto viaje, arrullador.

Eh! ya llegamos a su auto, le vendría bien descansar un poco más, ¿no cree?

Ahm… si, parece que si, muchas gracias por el aventón, vaya con cuidado.

Mientras el jeep se alejaba me caminé hacia un pequeño cobertizo para refugiarme de la lluvia y prender un cigarrillo, sería el último hasta terminar con el juguete del día, necesitaba estar tranquilo y concentrado. Mientras consumía mi tabaco repasé el plan, buscarla en su trabajo actual, convencerla de que tenía que hacer una prueba de campo y llevarla al parque de todos mis recuerdos, mandarla por la ruta larga hacia la cima y esperarla en la cima para sedarla. Bajar por el otro lado y conducir hasta la casa.

Llegué al edificio donde trabajaba, me apresuré a buscar donde estacionar el auto y me cambié de ropa. Bajé y corrí hacia el edificio, compré un par de cafés y justo cuando estaba por llamar al elevador una dulce voz me detuvo, –están fuera de servicio, hay que tomar la ruta larga.

Di la vuelta y la vi, casi tan perfecta como había imaginado sería en persona. Le sonreí y ofrecí el café mientras nos encaminábamos juntos hacia la escalera, al terminar de subir el primer piso me presenté formalmente y ella casi tira el café al saber quien era yo.

No lo puedo creer, hace más de un mes que envié mi solicitud y creí nunca me llamarían, pero tenerlo aquí presente es totalmente increíble.

Gracias, solamente necesito que realices una prueba de campo para fines estadísticos internos y al terminar te daré el resto de detalles.

Por supuesto!. Vayamos a mi oficina para tomar mis cosas.

Vamos pues.

Continuamos subiendo y platicando, sentí por un segundo que después de todo quizá si me entendería e incluso participaría de mi mísera vida. Me sumergí tanto dentro de la charla que justo en el último escalón, tomé mi último aliento.


Rate't Hate itLike it No Comments or Add a Comment

Salud!

Parte 5 de 6, leer 4 parte.

Subí al auto y mientras me dirigía a la casa estuve pensando que un descuido de tal magnitud me ponía en peligro.

¿Cuál peligro?.

Si acaso me interesara conservar mi vida, o lograr algo normal con ella, encontraría peligro en haber sido visto ese día y si fui visto ese día, quien sabe cuantos días más alguien había visto mis peculiares actividades. Colocar una cámara oculta para ver quien me ve me abriría un mundo nuevo de posibilidades, encontraría otra forma de elegir gente… material para jugar.

Encendí un cigarrillo mientras pasaba entre los autos cuales conos fijos en una pista.

Al llegar a la casa donde vivía aquella niña y su familia, coloqué las llantas en su lugar pero no coloqué la lupa, ni la pólvora, ni nada que provocara su ignición. Aún no estaba satisfecho, hasta morir o matar.

Regresé a donde normalmente habitaba, fui al consultorio, comenzé a limpiar y ordenar los bisturís, las navajas, las cadenas, sierras y pinzas de seguridad. Limpie la mesa de exploración y me senté desnudo en ella, a consumir cigarrillo tras cigarrillo mientras miraba las cabezas en frascos de cloroformo y les platicaba mis penas, mis alegrías y les hacía mis preguntas existenciales que nunca he querido responderme. Tiendo a ser insoportable con la verdad, incluso para mi, lo que mi boca pronuncia resulta hiriente.

Uno de esos frascos, contenía la cabeza de la Summer Queen de la preparatoria, cuantas arrugas tenía ese día que la invité a dormir a mi casa, sin ella saber quien era yo y yo sin saber que otra cosa hacerle mas que matarla. Recuerdo que después de unas copas me brincó encima y justo cuando se venía la degollé dejando que su sangre manchara todo, me escurriera hasta los pies y mientras le quitaba cada arruga con el bisturí, veía sus ojos hundiéndose en el vacío de un dolor sin fin y llegué a envidiarla por ser ella quien viajara a través de un sentimiento tan puro y natural sin forma mediocre alguna de salir de ella. Adorable momento, casi tan adorable como cuando su cuerpo perdio la mínima señal de vida.

Cuando terminé de fumar los cigarrillos que tenía, preparé un café más, me bañé y salí a trabajar mis 10 horas respectivas, el tiempo suficiente para organizar mi próxima adquisición, el nuevo juguete.

Que fácil se vuelve la gente cuando el dinero excede sus sueños.


Rate't Hate itLike it - No Comments or Add a Comment

Ratas

Parte 4 de 6, leer 3 parte.

Para siempre a veces dura tan poco…

Llegué tarde por las llantas, podría culpar al tráfico y el millón de cosas que pueden detenerlo a uno en este gran pueblo infáme; la verdad es que llegué a tiempo pero me detuve a ver como las ratas deambulában por la tierra mojada.

Finalmente llegué al lugar donde las llantas habían sido dejadas, para mi sorpresa ahí estaban las ratas juntas como si fuera Le Rat Hotel… malditas ratas.

Regresé al auto por el extintor para ahuyentarlas y me metí los pantalones dentro de los calcetines, reccordé una experiencia ajena y vieja que siempre me ha dado pavor, así que tomé mis precacuciones y regresé a extinguir las ratas. Algunas salieron corriendo al verme, otras permanecieron retadoras en su lugar, mirándome como si entendieran lo que pasaba por mi cabeza y mi garganta. Creí escuchar mi nombre pero seguramente fue el miedo ante tal espeluznante escenario. Finalmente activé el extintor y todas salieron corriendo, no se quien tuvo más miedo, si las ratas de ser atacadas o yo de ser atacado por las ratas; naturaleza impredecible, divina tu.

Cuando terminé de cargar las llantas en el auto pasé por un café a una tienda junto a una funeraria, café de grano recién molido, nada mejor para pasar la velada.

¿Sabe quien murió?

- El padre de una chica que fue atropellada hace varios años, dicen que la partieron a la mitad justo afuera de su casa, usté’ cree? Que cosas… que cosas.

Vaya… pero no crea todo lo que dicen.

- Pos’… a mi me lo contó la hija que lo vió todo.

(inserte aquí un trago amargo después de haber sorbido un par de veces el café)

¿U… una hija lo vió todo dice?

- Si, la niña era una bebé pero ultimamente se ha estado acordando de esos días.

¿Y recuerda a la persona que atropelló a su hermana?

- Pos’ dice que fue un chico imprudente que salió huyendo, dice que si lo viera ahora lo reconocería, vaya usté’ a saber.

Que cosas doña, que cosas…

Me quedé un rato observando a la gente entrar y salir, en una esquina oscura solo se veía de repente el cigarrillo fumarse por el aire. Chico imprudente… sin duda, semejante detalle, testigos.

Tiré la colilla y la pisé fuertemente…


Rate't Hate itLike it No Comments or Add a Comment

Una previa despedida

Entre tantas cosas que he perdido, están las ganas de escribir. Y aunque con esto y futuros textos parezca que miento, la verdad es que escribir es algo que me apasiona y siempre lo hará, pero no encuentro que otra cosa escribir ya que situaciones personales me saturan la mente y los dedos.

Nunca me ha gustado contar lo que realmente me sucede, tengo una censura mental no por temor al que dirán sino porque odio a la gente que se azota y primero la vida antes de ser uno de ellos; aunque parezca que lo soy, ja.

Sin embargo, también soy amante del cambio constante y viajar sin rumbo ni propósito; dicen que los viejos hábitos mueren al último, justo después de la esperanza.

Espero pronto poder hacer la maleta y viajar, a algún sitio que no conozca y donde pueda sentarme en algún sitio a mirar a la gente pasar y vivir.

El 24 de Julio es el último día que este dominio estará en pie junto con su contenido, después de eso lo borraré.

Sin pasado no habría futuro; pero un futuro sin pasado que recordar, es una hoja en blanco de un libro no escrito.


Rate't Hate itLike it - Comments are closed or Comments are closed